‘Hoy 20 de julio un gracias a quiénes han dado lo mejor de sí en el servicio de salud, a quiénes han perdido sus conocidos por la pandemia nuestra solidaridad. Hoy hacemos memoria de un grito. Un grito que sigue siendo necesario. Un grito que sigue siendo ahogado. Ese grito está en los líderes y líderes asesinados, desde la firma de la paz, ya superan los más de 500 y se van acercado a los 1000. Son también, las vidas segadas de los firmantes de la paz, ya van hacia el cuarto del millar, y algunos de sus familiares.’ (…)

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