‘Sometidos a una fuerte presión minera, a la expansión agrícola y a la descarga de aguas residuales, los ríos Mira y Mataje, que comparten Ecuador y Colombia, a duras penas pasaron una prueba internacional que analiza su estado de conservación.

Hacen falta más esfuerzos para que esta cuenca transfronteriza, que nace en los páramos andinos y termina en el Pacífico, siga conservando la gran riqueza biológica del bosque del Chocó biogeográfico.’

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