‘Desde inicios del siglo XX la parte alta del río Puyango, en Ecuador, recibe una fuerte contaminación por parte de la minería, la cual refleja sus efectos en territorio de Perú. Que ambos estados se pongan de acuerdo es la única manera de parar una demanda internacional que agricultores peruanos llevaron hasta la CIDH.

La degradación de la cuenca transfronteriza Puyango-Tumbes tiene en riesgo al bosque seco, uno de los ecosistemas más extremos y biodiversos. Además, allí se planea construir un proyecto binacional de infraestructura para riego que amenaza aún más al río.’ (…)

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